Atlas
No usamos IA genérica. Construimos los modelos de la logística.
El stack de inteligencia artificial más especializado en logística del mercado.
Atlas es la capa de inteligencia que hay debajo de Forwarding, Monitoring, Planning, Compliance y Closeout. Modelos propios, entrenados con datos reales de logística, almacenaje, distribución y transporte, sobre un grafo nativo del sector. No un modelo genérico al que se le ha explicado qué es un camión.
Un modelo generalista sabe de todo. De transporte, lo justo.
No distingue un CMR de un albarán, ni un B/L de un AWB. No sabe que «Mercabarna, muelle 7» y «MBNA — dock 7, ZAL Prat» son el mismo sitio. No entiende que «te lo cierro a 1.150 todo incluido» es una oferta en firme con descarga incluida, ni que cinco días parados en terminal son demoras que alguien va a pagar. Y cuando falla, falla en silencio, dentro de tu operación.
Nosotros no venimos de la IA a mirar la logística. Venimos de la logística y hemos construido la IA que le faltaba. Cada modelo de Atlas nace de un problema real de una mesa de tráfico, de un almacén o de un departamento de forwarding.
Cuatro capas. Todas específicas de logística.
Lo que la mayoría llama «IA para logística» es una API generalista con un prompt encima. Atlas es una pila completa: datos, modelos, módulos de dominio y orquestación con control humano.
Los agentes que leen el correo, publican en bolsas, negocian y llaman. Cada acción pasa por políticas de la casa: límites de precio, umbrales de confianza y escalado al operador cuando el modelo no está seguro.
Un módulo por problema del sector: carretera de larga distancia, grupaje, distribución capilar y última milla, frigorífico, ADR y transporte especial — y también almacén, marítimo FCL/LCL y aéreo. Cada uno con sus reglas, sus documentos y su vocabulario.
Modelos entrenados y afinados por nosotros para tareas concretas: resolución de localizaciones, lectura de documentos de transporte, precio por corredor, negociación multilingüe y predicción de incidencia. Pequeños, rápidos, evaluados contra un banco de pruebas propio.
El modelo de datos. Un grafo donde viven envíos, tramos, muelles, ubicaciones de almacén, terminales, escalas de buque y vuelo, ventanas horarias, vehículos, conductores, transportistas, tarifas e incidencias — y las relaciones entre ellos. Todo lo que aprende Atlas se escribe aquí.
Para operar logística hay que entender cuatro cosas. Las cuatro.
Debajo hay modelos distintos, entrenados por separado y evaluados por separado. Pero lo que importa no es cuántos son: es que sin cualquiera de estas cuatro competencias no hay operación autónoma, solo una demo bonita.
Una dirección no es un punto en un mapa. Es un muelle con número, una ubicación dentro de un almacén, una terminal con su puerta y su norma de acceso. Atlas convierte texto escrito con prisa en un lugar donde de verdad se puede operar.
En logística el tiempo no es una fecha: es una ventana que se cierra, un corte de vuelo que no espera, un free time que se agota y una hora parada que alguien acaba pagando. Atlas no informa del retraso — lo ve venir.
Toda la cadena se demuestra con documentos, y casi ninguno llega limpio: sellados encima del texto, con reservas escritas a mano, fotografiados torcidos a las tres de la mañana. Atlas los lee y los convierte en hechos que se pueden facturar y defender.
Un precio no es un número de una tabla: es un mercado tenso, un corredor con dirección, un recargo que aparece después y una conversación en el argot del sector con alguien cuya identidad hay que verificar antes de darle la mercancía.
No cubrimos un tramo. Cubrimos la cadena entera.
Un envío no vive en un solo sitio. Se prepara en un almacén, cruza en camión, espera en una terminal y termina en una bodega de avión — y en cada salto cambia de manos, de documento y de vocabulario. La mayoría de herramientas domina un tramo y pierde el hilo en el siguiente. Atlas cubre los cuatro con el mismo nivel de detalle y el mismo grafo debajo.
Larga distancia, grupaje y capilaridad, con todo lo que decide si un viaje sale a cuenta o no.
- Completa y grupaje
- Distribución capilar y última milla
- Frigorífico y temperatura controlada
- ADR y transporte especial
- Tiempos de conducción y descanso
- CMR · e-CMR · POD
Lo que pasa entre dos transportes. El almacén es donde se pierde el margen y donde nadie mira hasta que falta un palé.
- Entradas, salidas y cross-docking
- Ubicaciones, SKU y unidades de manipulación
- Olas de picking y consolidación
- Inventario y discrepancias
- Citas de muelle y estancia
- Albarán · packing list · SSCC
FCL y LCL con su propio reloj: el que corre en terminal y el que cuesta dinero cuando se para.
- FCL y LCL · consolidación
- Reservas, salidas y rolado de buque
- Terminal, depot y posicionamiento de contenedor
- Demoras y estadías (demurrage, detention)
- Recargos: BAF, THC, congestión
- B/L · sea waybill · packing list
Urgencia, peso volumétrico y ventanas de handling que no perdonan. El modo donde un error de datos se paga en horas.
- AWB · house AWB · manifiesto
- Peso volumétrico y tarificación por kg
- Handling, cortes de vuelo y conexiones
- Aduana y despacho en origen y destino
- Seguridad de la carga y agente acreditado
- Perecedero y cadena de frío
En transporte, una dirección no es una dirección.
Es un sitio, un muelle, una puerta, una ubicación de almacén, una terminal o una bodega — con su ventana horaria y su norma de acceso. Un geocoder de mapa te deja en la acera. Nuestro modelo de geo te deja en el punto correcto, a la hora correcta.
Abreviaturas, erratas, mayúsculas, nombres internos de cliente, polígonos sin calle y códigos postales mal copiados. El modelo está entrenado precisamente con ese ruido.
Un mismo almacén, depot o terminal puede aparecer escrito de veinte formas distintas en tu histórico — y ligado a códigos UN/LOCODE o IATA que nadie mantiene. Atlas los colapsa en una sola entidad y guarda todos los alias para reconocerla la próxima vez.
Corredores, zonas de reparto, radios de captación, áreas de peaje y restricción, ZBE urbanas, hubs de grupaje, puertos, depots y aeropuertos de carga. La geografía que decide si un envío sale a cuenta.
Cada resolución sale con un nivel de confianza. Por debajo del umbral, no se adivina: se pregunta al operador. Preferimos una duda a un camión en el sitio equivocado.
Entrada — texto tal cual llega en el email
- site
- Mercabarna · ZAL Prat
- site_id
- ES-BCN-MBNA-004
- dock
- 7
- gate
- Puerta Major
- street
- Carrer Major s/n
- postal_code
- 08040
- city
- Barcelona
- region
- ES-CT
- country
- ES
- coords
- 41.3312, 2.1398
- zone
- Puerto / ZAL · ZBE Barcelona
- window
- 06:00–08:00 (Europe/Madrid)
- vehicle_max
- Tráiler 13,60 m
- aliases
- «MBNA», «mercabcn», «ZAL Prat m7»
- confidence
- 0.97
Ejemplo ilustrativo. Por debajo del umbral de confianza, Atlas no resuelve: escala al operador.
Nuestro modelo de datos gira alrededor de la logística. No de tickets, ni de contactos, ni de facturas.
Un CRM guarda empresas y un ERP guarda apuntes: los dos pierden el envío en cuanto cambia de manos. En el Andromeda Freight Graph un envío es un único objeto vivo que arrastra su contexto de punta a punta. Así lo recorre.
Entra la necesidad del cliente, con sus condiciones ya atadas al objeto.
La mercancía se vuelve física: bultos, peso, volumen y cómo hay que tratarla.
Pasa por stock: se ubica, se prepara, se consolida — y ahí se gana o se pierde el margen.
Se mueve, una o cinco veces, cambiando de modo sin cambiar de identidad.
Cada paso deja un documento firmado que cuelga del mismo envío, no de una carpeta.
Se sabe qué costó de verdad, qué salió mal y quién lo paga. Y eso vuelve al modelo.
El mismo objeto de principio a fin. Por eso Planning sabe lo que Forwarding acaba de cerrar, Monitoring sabe si el retraso viene del muelle o de la terminal, y Closeout ya tiene el CMR y el B/L antes de facturar. No hay integraciones internas entre nuestros productos: hay un solo modelo del mundo.
Un modelo solo es tan bueno como el sector que ha visto.
Correos de oferta y negociación, hilos de WhatsApp, publicaciones en bolsas de carga, avisos de naviera y agente de handling, y llamadas transcritas. La conversación real del sector, con sus abreviaturas, sus prisas y su ortografía.
CMR firmados y sellados, albaranes de almacén, packing lists, DUAs, B/L, AWB, tickets de báscula y facturas — en papel fotografiado y en digital, de decenas de plantillas distintas, varios modos y seis países.
Sitios de carga y descarga con muelle, puerta, ventana y norma de acceso, más sus alias históricos. Plataformas logísticas, ZAL, mercas, hubs de grupaje, almacenes de cliente, depots, terminales portuarias y aeropuertos de carga.
Envíos cerrados con su precio, su ruta, su paso por almacén, su retraso y su incidencia, modo a modo. La señal más valiosa que existe en logística: qué pasó de verdad, no qué se planificó.
Y la logística es, casi entera, excepción.
El envío que sale bien no le hace falta a nadie: lo resuelve cualquier sistema. El trabajo de verdad está en lo que se sale del guion, y eso pasa cientos de veces al día. El muelle que cambia a última hora. El camión que no cabe por la puerta. El contenedor que rueda al siguiente buque. El albarán que vuelve con dos bultos menos y una firma ilegible.
Algo no encaja con lo planificado y el sistema lo detecta en lugar de tragárselo en silencio.
Un operador decide, con el contexto delante. Esa decisión no se pierde en un correo: queda registrada contra el envío.
Se convierte en señal de entrenamiento y en un caso más del banco de pruebas. La próxima vez que aparezca, Atlas ya la ha visto.
Ese bucle compone. Cada mes de operación real aumenta la distancia con quien empieza hoy — y esa distancia no se cierra con más GPUs ni con un modelo más grande. Solo se cierra con años de excepciones vistas, resueltas y aprendidas. Ahí es donde no tenemos competencia.
Y una cosa igual de importante: los datos de un cliente son de ese cliente. Se usan para operar su cuenta, se aíslan por tenant y no entran en el entrenamiento de modelos compartidos sin permiso explícito por escrito.
Anotado por gente del sector, no por anotadores genéricos.
Cada corrección que hace un operador en Andromeda es una etiqueta. El sistema mejora con el uso, y mejora en la dirección que marca tu operación.
Correo, documento, llamada o evento telemático entra en el grafo con su contexto operativo completo.
Especialistas con años de mesa de tráfico, de almacén y de forwarding revisan los casos difíciles. El criterio lo pone quien ha hecho el trabajo.
Afinamos el modelo de la tarea afectada. Pequeño y específico gana a grande y genérico cuando la tarea está bien acotada.
Nada sale a producción sin pasar nuestro banco de pruebas interno de tareas logísticas, con casos de carretera, almacén, marítimo y aéreo.
Sale en sombra primero, con el operador decidiendo. Cuando la precisión aguanta, se activa. Reversible siempre.
Especialistas, no generalistas con acento logístico.
| Dimensión | Andromeda · Atlas | Wrapper sobre un LLM genérico | TMS clásico con «módulo IA» |
|---|---|---|---|
| Modelos | Propios y afinados por tarea de transporte | API de terceros con un prompt largo | Reglas fijas y algún clasificador |
| Cobertura de la cadena | Carretera en profundidad, más almacén, marítimo y aéreo en el mismo grafo | Lo que quepa en el prompt, sin memoria entre modos | Un módulo por modo, cada uno con sus datos aparte |
| Modelo de datos | Grafo nativo de logística: envío, tramo, muelle, ubicación, contenedor, tarifa | Texto libre, sin estructura de dominio | Tablas pensadas para facturar, no para operar |
| Geografía | Sitio, muelle, puerta, ubicación, terminal, ventana, zona y alias — modelo propio | Geocoder de mapa: te deja en la calle | Campo de dirección en texto |
| Lenguaje del sector | Argot de tráfico, almacén y forwarding en seis idiomas, email, WhatsApp y voz | Español correcto de manual | Formularios |
| Cuando duda | Escala al operador con la evidencia y su nivel de confianza | Inventa una respuesta plausible | Da error o deja el campo vacío |
| Mejora con el uso | Cada corrección del operador entra en el ciclo de entrenamiento | No aprende: el modelo es de otro | Mejora cuando sale la próxima versión |
Potencia con freno de mano. Siempre.
Toda salida de un modelo queda registrada con su entrada, su versión de modelo y su evidencia. Si una decisión hay que explicarla seis meses después — a un cliente, a un seguro o a un auditor — está entera.
Procesamiento y almacenamiento en la Unión Europea, con separación por tenant y control de acceso por rol. Sin cesión de datos operativos a terceros para entrenar sus modelos.
Atlas prepara, propone y ejecuta lo repetitivo. Cerrar un precio, aceptar un partner, liberar una mercancía o asumir una incidencia lo decide tu equipo. Andromeda ejecuta; tu equipo decide.
Ponnos a prueba con tus peores direcciones.
Mándanos un puñado de emails de carga reales y unos cuantos documentos escaneados — un CMR, un albarán de almacén, un B/L o un AWB. Te devolvemos lo que Atlas extrae, normaliza y resuelve. Sin integrar nada.